Epilogo Sierra Nevada

La Sierra Nevada de Santa Marta fue un cumulo de experiencias donde jugué y escuché lo que la montaña me quisiera contar. Mi cuerpo se convirtió en una herramienta viva, un laboratorio retenedor de historias. Entre caminatas fui entendiendo los cambios de la serranía, y el acto de caminar se convirtió en una acción importante a la hora de construir historias. Al notar esto empecé a grabar los sonidos de mi interés que ayudaron al desarrollo de Los Cantaminos, así fue como conocí al mono aullador, diferentes aves, como el golero y los colibrís, la caída de la lluvia que trae consigo el canto de los grillos y el ruido cambiante del río; todas sinfonías privadas que se convirtieron en parte de mi cotidianeidad. El último audio de este capítulo es mi pagamento a esa naturaleza indomable que me recibió y espera mi regreso.

Yolanda C Duarte Ruiz